sábado, 2 de marzo de 2013

Sobre la coma entre el sujeto y el predicado


No sé si será porque ahora me fijo más, pero últimamente encuentro a menudo un error de puntuación que consiste en poner una coma entre el sujeto y el predicado, y que aparece sobre todo cuando el sujeto es largo.

Según la Ortografía de la Lengua Española (versión de 2010, pag. 314) es incorrecto escribir coma entre el sujeto y el verbo de una oración, incluso cuando el sujeto está compuesto de varios elementos separados por comas.

Por ejemplo, lo correcto es escribir Mis padres, mis hermanos, mis amigos me quieren mucho, pero no Mis padres, mis hermanos, mis amigos, me quieren mucho.

Cuando el sujeto es largo, habitualmente se hace oralmente una pausa antes del comienzo del predicado, pero esta pausa no debe marcarse gráficamente mediante coma. Es frecuente este error cuando el sujeto es una oración de relativo sin un antecedente expreso.


Hay tres excepciones a esta regla:
  1. Cuando el sujeto es una enumeración que se cierra con etcétera (o su abreviatura etc.).
  2. Cuando después del sujeto se abre un inciso o aparece cualquiera de los elementos que se aíslan por comas del resto del enunciado.
  3. Cuando el sujeto está constituido por dos miembros unidos mediante conjunciones distributivas del tipo bien... bien, ora... ora, etc.


Es un error que he encontrado incluso en libros editados en papel por editoriales o en periódicos. Aquí pongo algunos ejemplos con los que me topado recientemente:

  1. Sucedía alguna vez que los exentos que perseguían a los niños, cogían alguno que tenía padres.
  2. Las generaciones que pasan por la escuela y las promociones de juventud, se transmiten este género de numen.
  3. Esa primera mirada de un alma que no se conoce todavía a sí misma, es como el alba en el cielo.
  4. La joven socialista que criticó a los líderes de la Internacional, es abucheada en la manifestación de Madrid contra los desahucios.
  5. El honrado ciudadano en cuyas manos cayó esta lista, supo al fin su significación.

Lo correcto es:

  1. Sucedía alguna vez que los exentos que perseguían a los niños cogían alguno que tenía padres.
  2. Las generaciones que pasan por la escuela y las promociones de juventud se transmiten este género de numen.
  3. Esa primera mirada de un alma que no se conoce todavía a sí misma es como el alba en el cielo.
  4. La joven socialista que criticó a los líderes de la Internacional es abucheada en la manifestación de Madrid contra los desahucios.
  5. El honrado ciudadano en cuyas manos cayó esta lista supo al fin su significación.

viernes, 15 de febrero de 2013

Reseña de "El fatal desencuentro" en el blog "Lo que leo y punto"



En el blog “Lo que leo y punto” ha aparecido una nueva reseña de la novela El fatal desencuentro, que se puede consultar aquí.

Este blog conoció la novela a través de un sorteo de varios ejemplares de su edición digital en otro blog, “El club de las lectoras”, que se celebró en diciembre.

Es siempre una alegría poder contar con opiniones de tu novela, y más si estas son suficientemente positivas para constatar que el libro que has escrito engancha y entretiene.

“Lo que leo y punto” es un blog que publica opiniones de libros de ficción todas las semanas. Mi agradecimiento más sincero por la reseña y el interés en la novela.

viernes, 1 de febrero de 2013

Promoción gratuita de "El fatal desencuentro"


¡¡EL FATAL DESENCUENTRO GRATIS EN FEBRERO!!

 
Seguimos en crisis, por desgracia, así que es tiempo de ofertas y promociones.

A partir de hoy, y durante todo el mes de febrero, la novela El fatal desencuentro estará disponible para descarga gratuita en la web de Literanda.

Si queréis disfrutar de esta novela de intriga solo tenéis que pinchar aquí, y después descargar el formato que más rabia os dé: epub, mobi o pdf.

Lo único que os pediría a cambio es que, si la descargáis y la leéis, dejéis unas palabrillas sobre la novela en la sección de comentarios de la página de descarga de la novela en Literanda. 
 

sábado, 26 de enero de 2013

La prisión de Black Rock



La prisión de Black Rock es una novela seriada de fantasía urbana que realmente engancha; al menos a mí ha conseguido mantenerme en vilo a la espera de la siguiente entrega. Misterios, sucesos sobrenaturales y personajes enigmáticos envueltos en turbios secretos se entrelazan para forjar una historia entretenida y absorbente que se va complicando con cada nuevo episodio.

La novela tiene tantos personajes y tantas historias que se entrecruzan que es muy difícil hacer un esbozo del argumento. Comentar solo que el personaje principal es Kevin Peyton, el propietario de una funeraria que es enviado injustamente a la prisión de Black Rock, un lugar terrible y despiadado, mágico, llenos de oscuros secretos: nadie sabe dónde está exactamente, y solo los autobuses de la prisión pueden llegar hasta allí. Peyton tendrá que adaptarse a ese lugar tan duro y enigmático, en el que se sucederán acontecimientos cada vez más inverosímiles.

Una de las cosas que más me gusta de la novela es la ambientación y descripción de la cárcel y de lo que allí sucede. Puedes sentir y palpar la opresión y la angustia que envuelve al protagonista. Es un lugar con magia (no en el sentido literal, obviamente, aunque de esa también hay, y mucha).

El estilo de escritura es muy ágil y sencillo, con escenas cortas que van alternando distintos personajes.

De momento se han publicado cuatro partes (la primera de las cuales se puede descargar gratuitamente en Amazon), sin que se sepa cuántas son en total. La lectura de cada nueva entrega se hace muy corta (casi que pasa en un suspiro), dejándote a la espera de que se publique la siguiente. Ese es quizá el aspecto más negativo de esta novela.

No es posible dar un valoración global, ya que la novela está incompleta. ¿Estará el final a la altura de las expectativas creadas? ¿O nos defraudará? Yo confío en que sí, en que va a ser sorprendente.

En definitiva, una novela de intriga por entregas altamente recomendable siempre que no te importe esperar para poder llegar al desenlace.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Sorteo de "El fatal desencuentro" en el Club de las Lectoras



Se acercan las fechas navideñas y es época de regalos.

El próximo sábado 1 de diciembre de 2012 se van a sortear veinte ejemplares en formato digital de mi novela El fatal desencuentro en el blog "El club de las lectoras".

Podéis leer las bases del concurso en la dirección web:

http://elclubdelaslectoras.blogspot.com.es/2012/11/meses-locos.html

O haciendo clic en el siguiente banner:

 

¡Os animo a participar! 
¡Ah! Y os deseo ¡¡mucha suerte!!

domingo, 18 de noviembre de 2012

Sobre el fin de la ciencia ficción

 

Mucho se ha hablado periódicamente sobre el fin de la ciencia ficción. Yo no puedo estar más en desacuerdo. En una entrevista publicada recientemente en el diario El País la magnífica escritora Ursula K. LeGuin da un definición tan sencilla, como bella y precisa: la ciencia ficción es una inmensa metáfora. Vista así, la ciencia ficción es casi inagotable.
Algunas de las razones esgrimidas son, por ejemplo, que algunos de los temas clásicos del género como la bioingeniería, la inteligencia artificial o el ciberespacio y la realidad virtual forman ya parte de nuestras vidas. En mi opinión, esto no implica que la ciencia ficción deje de tener sentido, sino todo lo contrario. Eso habla a favor de la capacidad predictiva del género y, por tanto, de su enorme potencial. Obviamente, si los temas clásicos han quedado desfasados, habrá que inventar otros nuevos. La ciencia ficción, como todo en la vida, no puede quedarse estancada, debe evolucionar, adaptarse a los nuevos tiempos. Pero eso no representa ningún problema. Es algo que se resuelve a través de la imaginación y el oficio de los autores.
Puede que esa evolución suponga mezclarse con otros géneros, o incluso adentrarse en la corriente de la literatura generalista. Esto último no creo que sea negativo, sino que puede enriquecer la ciencia ficción y hacer que llegue a un número mayor de posibles lectores.
Por otro lado, la nueva era digital puede ser en mi opinión una buena oportunidad para la literatura de ciencia ficción escrita originariamente en español, que no ha tenido demasiadas oportunidades en el pasado. Sobre este tema he escrito un artículo en el blog de Literanda, titulado ¿Es la era digital una oportunidad para la ciencia ficción en español?

jueves, 18 de octubre de 2012

Atracón postapocalíptico


 

Menudo atracón postapocalíptico que me he pegado. Me he leído La carretera, La chica mecánica y Oryx y Crake de un tirón, una tras otra. Son novelas muy distintas, aunque tienen puntos en común, uno de ellos su enorme calidad, y las tres me han gustado, pero la verdad es que necesito un descanso y ponerme a leer cosas más alegres. 

En realidad, La chica mecánica no es propiamente dicho postapocalíptica, ya que la civilización humana sigue presente, no ha sido aniquilada, aunque debido a los efectos del cambio climático (elevación de las aguas, ambiente cálido y húmedo, proliferación de enfermedades) se nos muestra un mundo muy distinto del actual, en el que el comercio global es prácticamente una reliquia y las plagas hacen muy difícil la supervivencia. En las otras dos novelas sí que se describe un mundo en el que ya no existe la civilización, no hay comida disponible, y los protagonistas hurgan entre los despojos de las casas en busca de alimentos, ropa, utensilios o armas con los que defenderse.

Oryx y Crake es, sencillamente, una obra maestra. Es una novela de personajes. La personalidad de los protagonistas principales, Jimmy u Hombre de las Nieves, Oryx y Crake, son dibujadas minuciosamente y con maestría a lo largo de la novela. Además, a diferencia de las otras dos novelas (y de otras muchas como Soy leyenda o El cartero), se presta principal atención a lo ocurrido antes de la catástrofe, a cómo se llegó al apocalipsis, y se describe con detalle cómo era la sociedad preapocalíptica. Lo que mueve la novela es saber qué le ha pasado a Hombre de las Nieves, cómo ha llegado a ser el último hombre sobre la tierra. La historia va ganando fuerza a medida que avanza

Resulta también muy interesante la descripción de la sociedad, fuertemente polarizada, en la que las desigualdades sociales y económicas son enormes. Las grandes multinacionales genético-farmacéuticas dominan el mundo. Sus trabajadores viven aislados en los “complejos”, una especie de enormes búnkeres donde gozan de todas las comodidades. El resto de la población, la clase baja, vive en las “plebillas”, separados físicamente de la clase pudiente.

La novela comparte con La chica mecánica la descripción de un mundo sometido a los vaivenes del cambio climático, y en el que la ingeniería genética juega un papel fundamental, proliferando gran variedad de nuevas especies animales y vegetales creadas por el hombre con diversos fines (aunque en La chica mecánica son principalmente vegetales). Obviamente, en ambas obras están presentes nuevos virus y microbios que transmiten enfermedades devastadoras, algunos creados ex profeso con fines económicos. Transmite por tanto un temor muy presente, el de que esas creaciones se nos vayan de las manos y provoquen grandes desgracias. Es, desde luego, un tema actual, que va a ser de gran importancia en un futuro próximo. La clonación de animales (como la vaca Daisy, creada para producir leche antialérgica, y que curiosamente nació sin rabo) o la investigación con embriones suscitan grandes controversias éticas. La cuestión es todavía más peliaguda si hablamos de la selección genética en humanos. Ya hay empresas que ofrecen elegir hijos a la carta (color de ojos, eliminación de enfermedades congénitas, bebés seleccionados genéticamente para servir de donantes, etc.). De todas formas, no estoy de acuerdo con esa visión pesimista de la Ciencia que se ofrece en muchas novelas de ciencia ficción. Los avances científicos conllevan peligros, pero también grandes beneficios.

El final de la novela es abierto, dejando a la imaginación del lector qué decide hacer con su vida el protagonista. Eso es quizá lo que menos me ha gustado de la novela.

En breve me leeré otra gran obra de esta autora: El cuento de la criada.

La carretera es una novela muy distinta a Oryx y Crake, a pesar de partir de partir de un punto inicial muy parecido. En esta ocasión son dos personas, un hombre y su hijo, los que vagan por un mundo devastado, gris, calcinado, donde ya no hay animales ni plantas de los que alimentarse, y tan solo quedan los despojos de una civilización derruida. No es una novela de acción. Prácticamente no pasa nada. O más bien pasa todo el rato lo mismo. 

No se sabe nada de lo que ha ocurrido, se intuye que una catástrofe nuclear. Padre e hijo viajan por la carretera hacia el mar, rebuscando en las casas abandonadas algo que llevarse a la boca, escondiéndose de los grupos de caníbales que acechan en el camino.

En cierta manera es terrorífica. Transmite una angustiosa sensación de desesperanza, una desazón de la que solo puede liberarte la muerte.

La carretera es, en definitiva, una novela cargada de lirismo, despiadada, que hay que saborear despacio, sin esperar grandes aventuras, ni heroicidades, ni intrigas, ni un argumento complicado y lleno de giros. La historia es áspera, lineal, semejante al mundo que describe. Y aun así, engancha. No en vano ha sido best-seller en EEUU y premio Pulitzer.

En La chica mecánica la escena se sitúa en Tailandia. Las trazas de un mundo futuro enfermo, acosado por la subida del nivel del mar y por las plagas, se van mostrando poco a poco en el contexto de una historia en la que interactúan un neoser (una “chica mecánica” japonesa despreciada por todos), un neocolonialista extranjero que trabaja para una poderosa compañía de ingeniería genética, dos camisas blancas (esbirros del ministerio de Medio Ambiente, que lucha contra la intrusión de productos alimentarios extranjeros y contra la aparición de plagas) y un tarjeta amarilla (un chino exiliado que lucha por su supervivencia).

Al igual que en Oryx y Crake, se describe un mundo en el que las multinacionales de ingeniería genética ocupan un lugar dominante en el mundo, e intentan someter a todos los países con su yugo. En particular, la trama de La chica mecánica se desarrolla en el contexto de un país, Tailandia, que lucha denodadamente por conservar su independencia, para lo cual es fundamental poseer sus propias semillas de alimentos libres de enfermedades. Por otro lado, la energía es un bien escaso que se obtiene por medios mecánicos via tracción animal (con megodontes, enormes paquidermos fruto de la ingeniería genética) o incluso por personas (gente pobre semiesclava, por supuesto).

Es una historia amena, escrita con un estilo bastante fluido y ágil (aunque quizá con un excesivo número de términos en tailandés), que describe un futuro cercano y que nos avisa de los peligros que nos acechan. A mí me ha gustado, y la considero muy recomendable.

Otra reseña de esta novela se puede leer en Literanda.